Actualización, protección y responsabilidad: Caso WhatsApp

Se dice que en las crisis mostramos nuestras fortalezas, pero también nuestras debilidades. En el caso de la pandemia actual como consecuencia de la propagación del COVID-19 el mundo utópico construido por seres humanos tuvo que cambiar su operación, se tomaron medidas de higiene, de salud entre las cuales se destaca el aislamiento social.

Sin embargo, anuncié que ante la adversidad mostramos nuestro nivel de respuesta a la crisis, el cual en este caso fue deficiente, debido a que la mayoría de las naciones del planeta representaron problemas, desarrollos y estrategias raquíticos en infraestructura digital y combate contra amenazas informáticas.

Tópicos selectos como el teletrabajo, la actualización en la forma de impartir justicia a través de plataformas digitales, audiencias virtuales en los distintos poderes judiciales, por ejemplo, del continente americano, en lo particular de México y Latinoamérica, marcó la agenda sobre la importancia de la legislación especial en temas de derechos como el de la desconexión, penas y multas contra actos de violencia digital, valoración de prueba digital, entre otros.

En esta ocasión me enfocaré en hablar sobre el tema de protección de datos personales bajo uno de los casos más recientes como es el de la aplicación WhatsApp, que forma parte de la empresa tecnológica Facebook.

Todo inicia con los anuncios a principio del año 2021 donde la app anunció que se daría una actualización a la política de uso y privacidad, la cual tendrás que aceptar para seguir haciendo uso de ella.

Lo anterior en mi opinión es una estrategia muy “cínica” por parte de la empresa holding que es Facebook, la cual desea justificar dicha renovación de su compañía hermana para dar una mejor experiencia al usuario, al consumidor, al compartir datos de manera inmediata, y así forjar un Marketplace muy robusto, parecido a la mega app WeChat en China.

WhatsApp: mitos y realidades

La popular aplicación de mensajería móvil que revolucionaria la manera de compartir información y generaría formas de comunicación disruptivas, tiene su origen en 2009 producto de sus fundadores, entre ellos, Jan Koum. De acuerdo con Statista.com, el año pasado contaba con más de 2.000 millones de usuarios, que utilizan el servicio al menos una vez al mes.

Actualmente, esta importante aplicación se encuentra en el foco de atención al no ver claridad en su solicitud de políticas de privacidad, ¿cuáles son los mitos y realidades en el tema?

Entre los mitos se encuentran que Facebook incluyendo sus demás compañías podrán leer tus conversaciones de WhatsApp, que podrán espiarte y tener acceso a todos tus contactos, lo cual evidentemente es falso, ya que los mensajes están cifrados, y esto significa que tus mensajes, llamadas y actualizaciones de estado son solo para ti y para las personas con las que elijas compartirlos.  

Nos obstante, lo que sucederá a partir de que la aplicación se actualice el próximo 15 de mayo de este año es que las nuevas reglas harán que las transacciones comerciales entre varias apps de Facebook puedan funcionar. Un ejemplo es que los tennis, chamarras o cualquier otro artículo o prenda que veas en Instagram, aparecerán también en WhatsApp donde podrás comprarlos directamente.

Ahora, enfatizando en los anterior, recordemos que entre las noticias que dieron mucho de qué hablar en el año 2020 fue que WhatsApp lanzo una función de prueba de un sistema de pagos para un número limitado de usuarios en Brasil. Sin embargo, el Banco Central de Brasil bloqueó el envío de dinero a través de la app, lanzando una orden a Visa y MasterCard para que cualquier operación realizada quede automáticamente suspendida. El motivo fue el no poder analizar con cuidado la naturaleza y el funcionamiento del servicio para enviar dinero de WhatsApp.

Principios de protección, ética y responsabilidad

“Realmente cualquier empresa de tecnología debe innovar, pero no en perjuicio del bienestar e integridad del usuario, de la comunidad digital”.

Siempre se ha cuestionado como son implementadas y dadas a conocer las políticas de privacidad, funciones y compromisos de redes sociales y apps de mensajería a los usuarios, es decir, de una manera técnica y difusa en cuanto a términos de protección y límites.

Recordemos que en México, la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares en su capítulo segundo “De los principios de protección de datos personales” artículo 6 dicta: “los responsables en el tratamiento de datos personales, deberán observar los principios de licitud, consentimiento, información, calidad, finalidad, lealtad, proporcionalidad y responsabilidad…”.

Ahora bien, en el marco internacional la Agencia Española de Protección a datos personales ha publicado orientaciones dirigidas a empresas que desarrollan aplicaciones móviles o tratan datos personales a través de ellas. Entre las directrices de privacidad se encuentran la de facilitar las políticas de privacidad específicas sobre el tratamiento que se lleva a cabo, evitando información genérica que genere “fatiga informativa”.

También se destaca el lenguaje de las políticas de privacidad a las características del usuario objetivo, especialmente si se trata de menores de edad. A demás de evitar clausulas ambiguas o vacías e informar sobre el tiempo que se conservarán los datos personales.

Finalmente, en el caso de Estados Unidos de América se cuenta con la Ley de Privacidad del Consumidor de California (CCPA, por sus siglas en inglés) hace más de un año (1 de enero de 2020) y el reto que se plantea es que las empresas sepan que normas cumplir y que los usuarios conozcan sus derechos y protecciones. 

La alternativa no desconoce la prevención

El resultado de exponer “la actualización no siempre es sinónimo de progreso”, es porque WhatsApp quiso tal vez traducir que la comodidad y el desinterés de las personas no detonaría en un enfado a su anunció de nuevos términos. Sin embargo, tuvo tal rechazo que hoy una aplicación de la competencia, Telegram, cuenta con 500 millones de usuarios activos según uno de sus fundadores Pável Dúrov.

Telegram tiene varias funciones que hace valorarla más que WhatsApp entre las que destacan las funciones que velan por la privacidad y seguridad de las conversaciones de los usuarios al poder autodestruir mensajes desde 1 segundo hasta dentro de una semana de haber sido enviado. Otro atributo son los chats en la nube donde las fotografías que envías a otra persona puedes configurarla para que se autodestruya en máximo un minuto, a esta característica se le denomina “foto secreta”.

Sin embargo, nada es perfecto y es que a mayor apasionamiento de una plataforma de esta clase, no existe garantía que no caiga en los mismos errores.

El caso WhatsApp, y en general, de la compañía matriz que es Facebook, demuestra varias cosas, una es que jamás trates al cliente como tonto y tampoco pienses que eres indispensable. A su vez, también sirve para que el usuario digital fortalezca su interés en los temas de tecnología, exija sus derechos de cuarta generación y prevenga no perjudicarse a él y terceros compartiendo información sensible, es decir, datos de salud, financieros, de menores edad, por estas vías de comunicación públicas, engañosos y hasta cierto punto arbitrarias.


*Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de los administradores del blog The Crypto Legal ni de la asociación Lawgic Tec

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Rodolfo Guerrero
Rodolfo Guerrero Martínez es abogado por la Benemérita Universidad de Guadalajara, es CEO de Coffee Law. Productor y conductor de Perspectivas Jurídicas en Radio CUCEI en la Universidad de Guadalajara. Es Socio fundador de la Academia Mexicana de Derecho “Juan Velásquez” A.C. Ha sido conferencista en Congreso Internacional, conversatorios y conferencias sobre temas de derecho informático, derechos humanos y derecho migratorio.

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