¿Son las DeFi una revolución financiera?

DeFi es la abreviatura de Decentralized Finance o “finanzas descentralizadas”. Este término engloba una serie de aplicaciones financieras basadas en la tecnología blockchain. Su crecimiento ha sido exponencial desde abril del 2020. En estos momentos, unos 40 billones de dólares están bloqueados en protocolos DeFi, lo que supone un crecimiento de un 40% desde hace un año, cuando estas plataformas disponían alrededor de 1 billón de dólares. 

Si un ámbito goza de un monopolio centralizado, es el financiero. Las DeFi, por el contrario, implican una descentralización completa de todos y cada uno de los procesos, incluida la gobernanza. Las DeFi, al apoyarse en una blockchain y organizarse de manera descentralizada, difieren de los sistemas financieros tradicionales. Éstos pueden controlar todos los aspectos de las transacciones, organización, e incluso disponen de facultades privilegiadas como crear dinero electrónico con un sistema de préstamo con bajo colateral.

Otra característica de estos nuevos servicios financieros son la transparencia. Al funcionar en una blockchain, generalmente de Ethereum, estos procesos en la DeFi son transparentes. Cualquier persona puede seguir por ejemplo los movimientos entre carteras usando aplicaciones como etherscan. Es decir, hacer trampas se convierte en algo más complicado, precisamente por el uso de una tecnología criticada por supuestamente servir para fines indecentes o ilegales.

Una verdadera revolución en las DeFi son los retornos por inversión mucho más elevados que en las finanzas tradicionales. El motivo no es otro que el hecho de que parte del beneficio que genera el protocolo se reinvierte en el propio protocolo. Por ello, las pequeñas porciones de gobernanza (conocidas como tokens de gobernanza) crecen en valor. El token, por tanto, aumenta de valor, lo que deja en la tesitura del tenedor del token poseerlo, y no venderlo, lo que aumenta igualmente su valor. Es un sistema de incentivos que ya nació con Bitcoin (teoría del juego). Esta manera de enfocar un negocio es revolucionaria, porque por el éxito de un proyecto como un protocolo DeFi beneficia a todos sus usuarios tenedores de un token (y no solo a los accionistas, como ocurre en el mercado tradicional). Claramente, el incentivo es crear productos para usuarios con la finalidad de que el valor total del protocolo aumente. Los tokens, por tanto, son un híbrido de moneda virtual, acciones de empresa, e incluso de reserva de valor (el caso más claro es bitcoin).

Por otro lado, al organizarse estos protocolos en torno a entes descentralizados, por lo general no es necesaria una identificación previa, es decir que no requieren de permiso para su uso. Están, por tanto, ofreciendo por primera vez un acceso básico financiero que no puede ser censurado. Igual que no lo puede ser Bitcoin.

Dentro de las aplicaciones DeFi más populares podemos citar las siguientes:

Intercambios descentralizados (DEX): son exchanges descentralizadas a través de las cuales se conectan usuarios directamente para que puedan intercambiar criptomonedas entre sí, sin confiar su dinero a un intermediario. Ello se efectúa con pools de liquidez que aportan los propios usuarios, de manera que no funciona por el tradicional sistema de libro de órdenes. Siempre hay opción de hacer un intercambio, y el precio lo señalará la demanda concreta de un pool, es lo que se llama “estresar un pool”. Esta ha sido la gran aportación de Uniswap, posteriormente copiado por otros, como Sushiswap. Personalmente nuestro despacho de abogados ha participado recientemente en la primera DeFi de habla hispana, lanzada desde España con el nombre de Bamboo DeFi, y que empezó a cotizar el pasado 2 de febrero en el exchange MEXC.

Stablecoins: son criptomonedas que están vinculadas a un activo fuera de ella (el dólar o el euro, por ejemplo) para estabilizar el precio. El caso que mejor explica este protocolo es Maker, que posee el 16% del mercado DeFi. La idea de este protocolo es crear una moneda estable con el valor del dólar llamado DAI. Para generar DAI hay que depositar de colateral la moneda de Ethereum (ether). Lo curioso, es que, a pesar de dejar colateral, la comunidad utiliza DAI, generando una moneda estable y descentralizada. El token de gobernanza del protocolo es MKR.

Plataformas de préstamo: estas plataformas utilizan contratos inteligentes para sustituir a los intermediarios (como los bancos) que gestionan los préstamos en el medio. Al igual que en los DEX, son los usuarios los que dan liquidez para poder constituir los préstamos. Podemos citar como ejemplo a COMPOUND.

Bitcoins “envueltos” (WBTC): una de las características de la red de Bitcoin, es que es distinta de la de Ethereum, donde se desarrollan -al menos hasta ahora- prácticamente todas las DeFi. Por ello, para intercambiar Bitcoin en estas plataformas, habría primero que vender el Bitcoin o cambiarlo por ETH. En el caso de enviar Bitcoin por ejemplo a una cartera o wallet de Ethereum, supone perder el Bitcoin. Es por ello que este “nuevo token” genera el llamado WBTC (compatible con ETH) una vez dejado Bitcoin como colateral. Una idea muy apropiada y de ahí su enorme éxito. Una ventaja clara es que si bien el bitcoin no genera utilidad por sí mismo (salvo que suba de valor), los usuarios de WBTC pueden beneficiarse ganando tokens por prestar a través de las plataformas de préstamo descentralizadas descritas anteriormente. Una idea genial.

Apuestas: mercados para apostar por el resultado de eventos futuros, como las elecciones. El objetivo de las versiones DeFi de los mercados de predicción es ofrecer la misma funcionalidad, pero sin intermediarios. El mejor ejemplo de este tipo de protocolos es Augur, que nació ya por el año 2014.

Además, hay protocolos de seguros (Nexus mutual) o fondos de inversión (Melon).

Por último, las plataformas DeFi han aportado dos nuevos conceptos de rentabilidad en la inversión. En primer lugar, el llamado liquidity mining. Su objetivo no es otro que premiar a quien deposita sus tokens en la plataforma, y a cambio entregar el token propio del protocolo. Si este tiene valor, puede suponer una rentabilidad bastante elevada. Empezó primero idex, y más adelante synthetix adoptó la misma estrategia ganando mucho mercado, luego le siguieron numerosos protocolos.

En segundo lugar, yield farming, a través del cual los usuarios desarrollan diversas estrategias entre los protocolos para obtener los mayores rendimientos. Un protocolo especial que busca la mejor rentabilidad de los diversos protocolos a través de smart contracts es Yearn Finance, creado a mediados del 2020 por Andre Cronje, y que llegó a valer cada token más que el propio Bitcoin.

Los DeFi son una auténtica revolución, y me parece solo el inicio de lo que nos queda por ver.


*Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de los administradores del blog The Crypto Legal ni de la asociación Lawgic Tec

 
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Ignacio Ferrer-Bonsomshttps://ferrer-bonsoms.com/blockchain-ico/
Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra (2002). Abogado en Ferrer-Bonsoms&Sanjurjo, con sede en España. Especializado en Blockchain, criptomonedas, contratos digitales y derecho internacional. Colaboradora con diversos medios digitales.

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