¿Privacidad Post Mortem?

Ciertamente hasta hace un par de décadas, este era un problema de aquellas personas conocidas o “famosas” sobre las cuales se mantenía registros de información por su propia actividad “pública”. Sin embargo, hoy en día, las redes sociales reciben ingentes cantidades de información de los millones de usuarios que tienen alrededor del mundo. Constantemente estamos posteando lo que pensamos, nuestras fotos y algunas veces, nuestro día a día en general, sin pensar en lo que pasará con toda esa información después de nuestra muerte.

Facebook pensó en esto al dar la opción de designar a un contacto para que se encargue de su cuenta, o de lo contrario, eliminarla de forma permanente. Sin embargo, este apartado no se reduce a esta opción. En definitiva, surgen muchas nuevas preguntas que responder al respecto. Por ejemplo, ¿Puede existir privacidad del fallecido?

Ciertamente, la lógica del control de la información y de los datos personales está pensada para que una persona pueda decidir sobre ellos, se trata de que tenga control sobre esa información y la ejerza. Ese es el concepto de la autodeterminación informativa. Evidentemente, después de la muerte, este control sobre la información no puede ser ejercido. Lo único que podría aplicar es que la persona en vida haya dejado instrucciones sobre el control de su información. ¿Y si esto no sucede? ¿cuál debería ser el tratamiento estándar en base al respeto a la privacidad de las personas?

¿Qué pasa con toda la información que almacené en la nube? ¿qué pasa con todos los correos que intercambié a lo largo de toda mi vida? ¿deberían eliminarse, ahora le pertenecen al dominio público, o son de aquél que pudo tener acceso a mis cuentas? Aún hay más preguntas que respuestas.

Un caso concreto: el documental “Roadrunner” dedicado al fallecido Anthony Bourdain, incluye 45 segundos de audio en la que una voz artificial reproduce lo que él escribió en un correo privado previo a su muerte en 2018. Aunque esa voz, haya sido “artificial” ciertamente era muy parecida a la del conocido “jefe de cocina”, de acuerdo al director del documental, Morgan Neville: “si ves la película, además de esa línea que mencionaste, probablemente no sepas cuáles son las otras líneas que fueron dichas por la IA y no lo sabrás”, señaló The New York Times.

De otro lado, la información del correo que usan, no es información que él haya autorizado para su posterior reproducción (menos en una obra de difusión masiva), se dice que su esposa lo autorizó, pero ella después vía twitter negó que esto sea cierto. Entonces, ¿dónde está el consentimiento? ¿dónde está el poder de control de tu información? ¿si es que ya no lo puedes otorgar, entonces no hace falta obtenerla? ¿la privacidad se extingue con la muerte?

¿Una posible respuesta? De acuerdo a J.C.Buitelaar: “si la ontología del humano discursivo y textual se caracteriza por estar compuesto por hebras de información y (2) este principio justificaría otorgar derechos humanos a los seres humanos, entonces (3) si la ontología de la existencia post-mortem también se caracteriza por hebras de información, la conclusión puede extraer que la ontologia post mortem también amerita otorgar a esta existencia derechos humanos tales como derechos humanos basados en la dignidad humana. Por lo tanto, este enfoque ontológico ayuda a proporcionar posteriormente una base para reconocer el derecho a la privacidad de las personas post mortem[1].

[1] BUITELAAR, J.C, “Post-mortem privacy and informational self-determination”, 2017, pp: 140. https://link.springer.com/content/pdf/10.1007/s10676-017-9421-9.pdf

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Marilú Lazo
Abogada por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Directora del Blog The Crypto Legal, cuenta con experiencia en asesoría corporativa, protección al consumidor, así como en materia de protección de datos personales y nuevas tecnologías.

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