¿La normalización de la vigilancia laboral?

La “nueva normalidad” implica, en algunos casos, el regreso a la oficina. Por ello, muchos empleadores han apostado por desplegar tecnología de rastreo para reducir la posibilidad de contagio en los ambientes de trabajo. Amazon, por ejemplo, está realizando pruebas de un sistema que envía advertencias en tiempo real a los trabajadores para advertirles que están demasiado cerca uno del otro, señaló Político. De igual forma, Ford ha hecho pruebas con pulseras que mantienen un registro de los contactos y genera zumbidos ante la proximidad entre trabajadores.

Pero, como es lógico, esta tecnología puede tener más usos que el de la protección de la salud de los trabajadores. En este sentido, muchos expertos de privacidad están preocupados porque los datos que recopile esta tecnología puedan usarse para evaluar la productividad de los trabajadores, identificar a aquellos que han hecho una pausa y se encuentran reunidos o incluso advertir que un trabajador salió de la oficina durante horas laborales. Evidentemente, se abriría la puerta para utilizar este nuevo sistema de recopilación de información más allá de la emergencia sanitaria.

El desarrollo de estas tecnologías se ha visto impulsado por el interés de los gobiernos estatales y locales para aumentar herramientas digitales que les permitan identificar las áreas de mayor peligro de contagio. Sin embargo, su implementación se ha tardado en vista del escepticismo de muchas personas que conocen los riesgos del rastreo de parte del gobierno. Sin embargo, este escenario cambia completamente en el ámbito laboral.

Los empleadores tienen la libertad de ordenar el uso de estos dispositivos de rastreo en los ambientes laborales. Dependerá de la legislación laboral aplicable determinar si es que se podría exigir a los empleadores revelar si es que han instalado programas de monitoreo en las computadoras de uso de sus trabajadores. O incluso, determinar la legalidad de poder despedir a uno en caso se niegue a ser rastreado.

¿Podrían rastrearlos después de las horas laborales? Lo más lógico sería un rotundo no. Sin embargo, últimas decisiones judiciales han puesto esto en duda. ¿La justificación? La vigilancia se podría extender a 24 horas mientras el virus siga siendo una amenaza.

El gran problema es que todos los cambios que se presentan como respuesta a las condiciones del momento, pueden “normalizarse”. De esta forma, los empleadores podrían implementar una nueva normalidad que implica el incremento sin precedentes de la vigilancia de los trabajadores en ambientes de trabajo.

La administración Trump no ha señalado cómo debería darse el uso de estas tecnologías en los ambientes laborales, pero lo que sí ha señalado es que, en adición a ella, pueden implementar controles de temperatura y pruebas de diagnóstico, siempre que esto se haga de manera generalizada y no solo dirigido a un grupo específico de trabajadores. No obstante, como mínimo, se tendría que informar a los trabajadores del uso de esta tecnología y del almacenamiento de sus datos.

 

 

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Marilú Lazo
Bachiller en derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Cuenta con experiencia en asesoría corporativa, así como en materia de protección de datos personales y nuevas tecnologías.

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