El Dólar como un Misil

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Levantamiento y hegemonía del dólar

Antes de la segunda guerra mundial la libra esterlina era la principal moneda de intercambio comercial y de reserva internacional en el mundo. Las monedas de todos los países estaban referidas a la libra, y su posesión aseguraba la inserción y la capacidad de compra en el comercio internacional.

Esto cambió después de la segunda guerra mundial. Las principales economías de Europa y Asia estaban en escombros y necesitaban reconstruirse. Estados Unidos, por su parte, con una economía íntegra y con un producto bruto interno que representaba más de la mitad de la producción mundial, se erigía como el país capaz de liderar y conducir la reconstrucción del mundo.

Para promover la reconstrucción y facilitar el comercio internacional, los países acordaron usar el dólar estadounidense como moneda estándar de intercambio: una moneda única haría más fluidas las transacciones comerciales, a la vez que más estable el sistema económico mundial, lo que se sustentaba, además, en el hecho de ser Estados Unidos el país con la mayor cantidad de reservas de oro del mundo (Acuerdo de Bretton Woods, 1944). En la misma oportunidad se crearon también el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Quizás pocas personas entendían, en ese momento, que al fijar el dólar como moneda de intercambio, estaban dando a Estados Unidos un poder y privilegio especiales que en gran medida sustentan el poder geo-político y económico que hasta hoy ostenta.

Además, para promover la reconstrucción, el gobierno de Estados Unidos emitió préstamos en dólares a los países de Europa y Japón destinados en parte a la compra de productos estadounidenses. A su vez, Estados Unidos abría sus mercados y brindaba tecnología para acelerar el proceso de reconstrucción (Plan Marshall). Siendo el dólar la moneda de intercambio, los países del mundo se acostumbraron a negociar en esta moneda y se fue desarrollando una infraestructura y ecosistema comercial que facilitarían el uso y difusión del dólar.

En un primer momento se acordó que cada papel de dólar emitido por la Reserva Federal tendría su respaldo real en oro. Sin embargo, todo cambió en la década del setenta (gobierno del presidente Richard Nixon, 1971), cuando la Reserva Federal no disponía de las suficientes reservas de oro que sustenten la gran cantidad de papeles de dólar emitidos para cubrir el exorbitante gasto del gobierno estadounidense y, entonces, la Reserva Federal decidió desvincular el dólar del oro. Los papeles de dólar que se emitirían de ahora en adelante serían solamente papeles mojados en tinta sin ningún respaldo físico real. El poder económico de Estados Unidos se agigantaba porque ahora puede comprarle al mundo con puro papel, y el mundo acepta esos papeles.

Para dar más solidez a su decisión, Estados Unidos y algunos países de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) firmaron un acuerdo secreto por el que, a cambio de protección política y militar, deberían vender el petróleo sólo en dólares estadounidenses. Esto crearía la necesidad de dólares por parte de los países importadores de petróleo, y se daría un soporte “más real” al valor del dólar. Mantener el dólar como moneda de intercambio era y es un objetivo económico estratégico de Estados Unidos. 

Pasaron los años y el uso del dólar continuó diseminándose por todo el mundo, a la vez que Estados Unidos iba controlando el suministro y flujo de dólares según sus propios intereses económicos y hegemónicos. Lo había dicho Henry Kissinger el año 1973: “si controlas el flujo de dinero, controlas el mundo” (Kissinger fue Secretario de Estado entre los años 1973 a 1977). La creación del euro, y su introducción en los mercados financieros mundiales el año 1999, redujo la demanda de dólares en Europa pero está lejos de desplazar al dólar como moneda de intercambio en el resto de países.   

La red financiera SWIFT y el control del flujo de dinero en el mundo

Por otra parte, el año 1974 se creó el sistema SWIFT (siglas en inglés para Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales), red de comunicaciones financieras que agrupa a más de diez mil instituciones financieras del mundo: cada institución tiene un código SWIFT que la identifica y le permite realizar transacciones con cualquier otra institución que forma parte del sistema. SWIFT es actualmente el sistema de facto utilizado por los bancos en sus transacciones financieras internacionales. La información de las transacciones SWIFT son registradas, incluyendo los datos del emisor, el receptor y los bancos participantes en la operación.

SWIFT es administrado por un comité directivo con algunos miembros designados por el gobierno estadounidense que, de esta forma, tiene acceso a la información sobre los flujos de dinero en el mundo: conoce qué personas, instituciones o gobiernos envían y reciben dinero y, por lo tanto, puede interferir en las transacciones impidiendo los flujos de dinero que no son deseados.

El dólar, un arma poderosa de sanción económica

La diseminación del dólar como moneda de intercambio y de reserva, así como el acceso estadounidense al sistema SWIFT, han convertido al dólar en un misil que forma parte de su vasto arsenal militar. No hace ruido ni levanta humo, pero puede crear caos y crisis, puede tumbar o fortalecer gobiernos, todo apuntando a mantener el poder hegemónico de Estados Unidos. 

Por una parte, subiendo y bajando la tasa de interés, la Reserva Federal puede promover el crédito fácil (con bajas tasas) y el repago o refinanciación difícil (con altas tasas) lo que ha producido crisis económicas en varios países. Un ejemplo claro es la crisis de la deuda que experimentaron los países latinoamericanos en la década de los ochenta que acabó llamándose la década perdida. Otro ejemplo es la actual crisis económica que enfrenta Argentina y que motivó la solicitud de un préstamo de auxilio al Fondo Monetario Internacional FMI para cubrir su déficit comercial y detener el desplome del peso argentino.      

Por otra parte, el gobierno estadounidense impone sanciones económicas a los países que no actúan según el orden que el país norteamericano ha impuesto. Países como Rusia, Irán, Libia, Corea del Norte y Venezuela han sido sancionados económicamente e impedidos de usar el sistema SWIFT quedando con ello imposibilitados de importar y exportar en el mercado internacional formal: ninguna institución financiera del mundo (no sólo de Estados Unidos sino del mundo) puede facilitar transacciones monetarias con estos países. De hacerlo, serán sancionadas a través de sus activos en Estados Unidos, así como la pérdida del acceso al mercado financiero estadounidense.

Varios bancos de Francia, Alemania, e Italia han tenido que pagar multas significativas al gobierno estadounidense por haber facilitado transacciones financieras con Irán o Corea del Norte. A pesar de que las transacciones se realizaron fuera de Estados Unidos, se vieron obligados a pagar las multas para no perder el acceso al mercado financiero estadounidense. El sistema SWIFT permitió la directa identificación de los bancos participantes.

Así también, por la compra de armamento ruso, Turquía, país miembro de la OTAN que alberga bases militares estadounidenses, recibió sanciones económicas de hasta 50% de aranceles a la exportación de acero, así como la inclusión en la lista negra SWIFT a miembros del gobierno turco quienes no pueden realizar transacciones financieras internacionales. Como resultado de las sanciones la lira turca se devaluó en cerca de 30% y su economía ha entrado en recesión el año 2019. Rusia también viene siendo sujeto de diversas sanciones económicas, tanto de Estados Unidos como de Europa, por la anexión de Crimea el año 2014.  

Sanciones económicas han sido reimpuestas a Irán el año 2018 por parte del gobierno de Donald Trump. El país está desconectado del sistema financiero SWIFT y no puede vender la gran cantidad de petróleo y petroquímicos que produce y que constituyen su principal fuente de ingreso. Esto ha frenado su actividad económica y producido la caída del rial iraní. Sanciones similares se han impuesto a Venezuela y a su empresa PdVSA impedida de exportar petróleo, así como de comprar máquinas y repuestos necesarios para poner en operación su infraestructura petrolera. PdVSA ha perdido también el control de CITGO, su empresa de refinación y comercialización de petróleo en Estados Unidos.

Por otra parte, recientemente la empresa china de telecomunicaciones ZTE ha sido sancionada por vender equipos a Irán y Corea del Norte. ZTE tuvo que pagar una multa significativa a la vez que fue obligada a reestructurar su comité directivo a fin de poder seguir comprando componentes electrónicos de empresas estadounidenses.

Así también, en Diciembre del 2018, la gerente financiera de la empresa china de telecomunicaciones Huawei, que es a la vez hija del dueño de la empresa, ha sido detenida en Canadá, a pedido del gobierno de Donald Trump, bajo el argumento de que una subsidiaria de Huawei vendió equipos de telecomunicaciones a Irán y Corea del Norte. Huawei es menos dependiente de tecnología estadounidense que ZTE por lo que sus sanciones han tenido un menor impacto.

Medidas que toman los países para reducir el poder del dólar 

Las sanciones económicas estadounidenses han aumentado significativamente durante el gobierno de Donald Trump y muchas de ellas son consideradas producto de su forma de gobierno temperamental y conflictivo. Varios países están buscando y planteando estrategias para salir de la influencia del dólar y de la esfera de control de Estados Unidos a fin de minimizar el impacto de las sanciones económicas.

Rusia y China vienen implementando mecanismos para impulsar y desarrollar sus transacciones comerciales en sus propias monedas: rublos y yuanes. Además, Rusia ha reducido significativamente sus reservas internacionales denominadas en dólares y las viene reemplazando por oro, euros y yuanes. Así también, Rusia, China, India, Irán y Turquía vienen proponiendo una red financiera global alternativa al SWIFT para evitar el control estadounidense.

Por su parte Irán, afectado por las sanciones comerciales, viene aceptando pagos en yuanes chinos o rupias hindúes por la venta de petróleo y gas. Además, China, en guerra comercial con Estados Unidos, continúa comprando petróleo iraní a pesar de las sanciones impuestas. La cercanía a Irán permite a China disponer de petróleo más accesible y a menor precio.

La Unión Económica Europea ha creado en Enero de 2019 el INSTEX (cuyas siglas en inglés significan Instrumento de Soporte del Intercambio Comercial) como un mecanismo que permita el comercio con Irán sin pasar por el sistema SWIFT, y es usado sólo para productos con fines humanitarios. Si bien INSTEX ya está en operación, su utilidad es limitada ya que no se aplica a productos de interés comercial para el gobierno iraní. 

Por otra parte, la aparición y diseminación de las criptomonedas como un medio de pago descentralizado, seguro y eficaz pueden desplazar al dólar como moneda de intercambio afectando el poder económico de Estados Unidos, así como su capacidad para sancionar a gobiernos e instituciones. Es así que países como Rusia, China, entre otros, vienen explorando el potencial de las criptomonedas para el comercio internacional lejos de la supervisión y control SWIFT. Sin embargo, las criptomonedas tienen aún un largo camino por recorrer.    

Límites del poder del dólar y surgimiento de China

La globalización y la apertura de la economía estadounidense facilitaron grandemente la adopción y difusión de dólar como moneda internacional. Sin embargo, algunos hechos actuales pueden afectar la fortaleza y aceptación global del dólar:

  1. Políticas proteccionistas y restrictivas por parte del gobierno estadounidense (como los recientes aranceles a las importaciones y guerras comerciales  impulsadas por Donald Trump) junto con las sanciones económicas que impone Estados Unidos, que hacen que los países busquen y refuercen otros mercados, y traten de reducir la dependencia del dólar. Además, la aplicación desmedida de sanciones limita su efectividad y termina socavando el liderazgo de Estados Unidos.
  2. El surgimiento de China como potencia económica mundial, con un mercado vasto de gran crecimiento. La magnitud del Producto Bruto Interno chino es similar al de Estados Unidos, tiene una población casi cinco veces mayor, y viene creciendo a un ritmo tres veces mayor. Más aún, se proyecta que para el año 2030, las economías de China e India serán las más grandes del mundo relegando a Estados Unidos al tercer lugar.

El gobierno chino viene desarrollando medidas para incrementar la importancia internacional del yuan (también conocido como renminbi: moneda del pueblo). El año 2018 se creó el Mercado Internacional de Petróleo de Shanghai para la compra y venta de petróleo con precios fijados en yuanes. Si bien aún no logra la magnitud de sus similares de Nueva York y Londres, presenta un gran potencial de crecimiento considerando que China es el mayor importador de petróleo del mundo.

Así también, el ambicioso plan de inversiones que viene desarrollando China en países del África y Asia, impulsa su influencia geo-política en esas regiones del mundo. No es casualidad que las primeras bases militares chinas fuera de sus fronteras estén ubicadas en Djibouti (África del este) y Tajikistan (Asia central). Las inversiones chinas son sustentadas por el Banco de Desarrollo Chino que ofrece financiamiento en yuanes principalmente para la compra de productos chinos.

Así también, el año 2013, China promovió la creación del Banco de Inversión en Infraestructura del Asia (AIIB por sus siglas en inglés), con operaciones en la región Asia-Pacífico, y que compite con las metas y objetivos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, dos instrumentos del poder económico de Estados Unidos.

El dólar mantiene su hegemonía. El futuro es incierto

La estructura económica del mundo actual es diferente a la que imperaba después de la segunda guerra mundial: la importancia e influencia relativa de los países ha cambiado, han surgido nuevas potencias con ambición de poder geo-político y económico. Así también, se hacen más intensos los movimientos y políticas para reducir la hegemonía del dólar en los mercados internacionales. Sin embargo, todo parece indicar que el dólar seguirá vigente por algunos años (o décadas) por delante: actualmente, más del 60% de las reservas internacionales de los países están en dólares, más del 50% del comercio internacional se realiza en dólares y más del 40% de los préstamos en moneda extranjera se denominan en dólares.

El predominio del dólar como moneda de intercambio y de reserva ya no se sustenta en lingotes de oro u otros metales preciosos, sino en la fortaleza y apertura económica de Estados Unidos y en su gran poder militar. A esto se suma su sólida democracia, la independencia de la Reserva Federal y de su sistema judicial, su prensa libre y sus instituciones sólidas. Mientras que sus gobiernos mantengan esta apertura y cultiven estos valores, el mundo continuará aceptando el liderazgo de Estados Unidos y el uso de su moneda como medio de intercambio. A esto se agrega el hecho de que no es fácil cambiar en poco tiempo toda la infraestructura y ecosistema comercial internacional basado en dólares.

El centro de gravedad económico del mundo se está desplazando al Asia que cada vez asume un mayor rol protagónico en los destinos del planeta. Se espera que, finalmente y después de algunas décadas, las fuerzas de la historia y la civilización humana impondrán su rumbo y llegará la época de la Pax Xinica, con China imponiendo las reglas de juego del mundo.

La historia demuestra que los cambios en la estructura de poder no son fáciles y generalmente son conflictivos: España perdió gran parte de su predominio en Europa al ser derrotada su Armada Invencible por los ingleses a finales del siglo XVI y entró en decline algunas décadas después. Francia y Napoleón perdieron el poder sobre Europa luego de la Batalla de Waterloo en las primeras décadas del siglo XIX, que apuntaló a Inglaterra como la potencia hegemónica del mundo hasta la Primera Guerra Mundial en lo que se conoció como la centuria de la Pax Britannica. Vino después la preponderancia y dominio de poder político y económico de Estados Unidos en lo que se conoce como la Pax Americana. La historia y la humanidad siguen su curso de cambio e incertidumbre, y las potencias que dominan el mundo también.

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Antonio Morán Cárdenas
Antonio Morán es doctor en Ingeniería por la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, Japón, donde se desempeñó como catedrático e investigador científico en el Laboratorio de Robótica y Mecatrónica desarrollando proyectos de automatización para la industria automotriz japonesa. Asimismo, es profesor visitante en la Universidad Tecnológica de Ilmenau, Alemania, Universidad de Estocolmo, Suecia, y en Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, Japón. Sus campos de interés incluyen la robótica, la inteligencia artificial, y la economía y geo-política mundial.

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