Del arbitraje virtual al Arbitration Tech: Diagnóstico inicial de la práctica arbitral peruana

La relación entre Tecnología y Arbitraje: Arbitration Tech

La semana pasada participé, como abogado de parte, en una audiencia de informes orales llevada a cabo de manera remota en un arbitraje administrado por el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima (en adelante, CCL). Fueron dos horas y media de una audiencia en la que participamos quince personas y que, cabalmente administrada, permitió que ambas partes puedan exponer sus posiciones finales, así como absolver las consultas del tribunal. Si bien siempre hay aspectos por mejorar y esta práctica ya es un dato común en el arbitraje internacional, se puede afirmar la potencialidad de desarrollo del arbitraje virtual en el foro doméstico.

El desarrollo de la tecnología ha sido tremendo y veloz. Han transcurrido 84 años desde que  el matemático inglés Alan Turing (1912-1954) estableció los lineamientos para la teorización de la computación (Turing, 1936); 81 años desde que Turing junto con Gordon Welchman (1906-1985) y Harold Keen (1894-1973), a partir los planos del matemático polaco Marian Rejewski (1905-1980) elaborados en 1932, construyera The Bombe, una máquina que permitió desencriptar mensajes nazis cifrados a través de códigos con la máquina Enigma en plena Segunda Guerra Mundial; 29 años desde que Stuart Haber y W. Scott Stornetta realizaron los primeros desarrollos de la tecnología blockchain (Haber y Scott, 1991); 24 años desde que Nick Szabo sugiriera la idea de emplear Smart Contracts (Szabo, 1996); y, tan solo 12 años desde la creación de Bitcoin (Nakamoto, 2008).

El desarrollo de la tecnología, a nivel de su implementación en el arbitraje nacional, evidentemente impone ciertos desafíos. Desde mi punto de vista, el desafío primario es comprender a cabalidad la relación a establecerse entre Tecnología y Arbitraje. Respecto de este punto quiero resaltar una idea central: esta relación no implica solo cambiar el uso de medios o instrumentos físicos por otros digitales, sino (y sobretodo) un cambio de cultura organizacional. A una práctica arbitral que responda a este cambio de mentalidad convengo en denominar como Arbitration Tech.

Arbitraje virtual y Arbitration Tech: deslinde conceptual

En términos generales, se suele indicar que el arbitraje virtual es “un proceso realizado en sus etapas procesales a través de los sistemas informáticos, tecnológicos y de las comunicaciones” (Namén, p. 7). De forma descriptiva, entonces, se puede reconocer que la visión instrumental del arbitraje virtual implica dos características: (i) la realización de diferentes etapas del arbitraje de forma virtual y (ii) el manejo de información de forma digitalizada. Si bien esto refleja un cambio de los medios a ser empleados durante un arbitraje, ya sea por las partes, estudios de abogados, árbitros y centros de arbitraje, ello no es suficiente para consolidar una práctica de Arbitration Tech; es decir, unaadecuada interrelación entre el Arbitraje y la Tecnología.

Desde la concepción restrictiva del Legal Tech es posible identificar tres categorías concretas (a continuación, sigo la posición de Veith y et. al., pp. 4-5). La primera categoría conlleva la “implementación de tecnologías habilitadoras” enfocadas en “facilitar la digitalización” (herramientas de almacenamiento en la nube y soluciones de ciberseguridad; plataformas de colaboración legal). La segunda categoría implica “soluciones para soporte de procesos”, lo cual implica “case management de las firmas legalesy trabajo de back-office; procesos que van desde la gestión de recursos humanos y desarrollo de negocios hasta administración de las relaciones con consumidores y contabilidad, facturación y finanzas”.Finalmente, la tercera categoría abarca “soluciones de derecho sustantivo como soporte o incluso reemplazo de abogados en la realización de las tareas legales centrales en transacciones y litigios” (oferta de servicios legales on-line para casos estandarizados, elaboración automatizada de borradores de cartas de contenido estándar o de borradores de contratos simples).

La potencialidad del Legal Tech (Warren, 2020) permite apreciar cómo un entendimiento instrumental del arbitraje virtual basado en la digitalización de la información y la transferencia de datos es del todo insuficiente. No solo porque se centra, inclusive de forma limitada, solo en la primera de las categorías desarrolladas sin tomar atención al plexo de oportunidades que se pueden generar, sino porque prescinde de un marco de referencia caracterizado por la implementación y desarrollo de una cultura organizacional en el uso de la tecnología en el ámbito del arbitraje. Desde esta perspectiva, una práctica de Arbitration Tech (que se diferencia y aparta de la visión instrumental del arbitraje virtual) conlleva necesariamente el análisis de las posibilidades de desarrollo, riesgos operativos y funcionales, así como de las responsabilidades, de todos los eslabones de la cadena insertos en el uso de dicha tecnología en el ámbito arbitral. Veamos un ejemplo que muestra esta diferencia de enfoque. Una práctica arbitral que solamente se preocupe por su desarrollo de forma digital, responde a una visión instrumental del arbitraje virtual. Sin embargo, si, por ejemplo, se desarrollan protocolos de ciberseguridad que permitan planes de prevención, contingencia y recuperación de la información en función de su mayor o menor vulnerabilidad, ahí podremos identificar una manifestación (y solo eso) de la visión funcional del Arbitration Tech.

La situación en el arbitraje peruano: hacia el Arbitration Tech

Al decretarse el Estado de Emergencia que el Gobierno peruano implementó con la finalidad de prevenir la propagación del COVID-19, la reacción inicial de los principales centros de arbitraje de Lima fue la de suspender la tramitación de los arbitrajes, ello a diferencia de la posición tomada por los centros de arbitraje a nivel internacional. Sin embargo, ante la prórroga del Estado de Emergencia, los centros de arbitraje decidieron levantar la suspensión de los arbitrajes y establecer que sean las partes quienes, en coordinación con los árbitros, viabilicen la continuación de los arbitrajes.

Entretanto, el CCL, a través de la “Nota Práctica Nº 1/2020 para la implementación de medios virtuales” y el Centro Internacional de Arbitraje de Amcham Perú, por medio de la “Guía de Arbitrajes Virtuales” han reglamentado la posibilidad de iniciar (presentación de solicitudes), desarrollar (reglas arbitrales, notificaciones, audiencias, conferencias y pagos) y concluir (laudo y resoluciones integrantes posteriores) los arbitrajes de forma virtual. Sin embargo, aún no se implementan protocolos de ciberseguridad que permitan construir progresivamente una cultura de Arbitration Tech en el sistema arbitral peruano, para lo cual será de fundamental importancia el prestar atención a la práctica internacional, por ejemplo, al reciente Protocol on Cybersecurity in International Arbitration (2020) elaborado por International Council for Commercial Arbitration (ICCA), New York City Bar Association (NYC Bar)and International Institute for Conflict Prevention & Resolution (CPR).

La anécdota con la que se inició esta reflexión no hubiese sido posible sin la decisión de las Cortes de Arbitraje, la dirección de los árbitros y la colaboración de las partes. Ello es innegable. Si bien esta nueva forma de administrar el arbitraje doméstico ha sido motivada por la existencia de una necesidad concreta y específica, ello solo constituye un primer paso. Los siguientes, seguramente, se orientarán a difundir el uso de medios digitales de mayor alcance y seguridad que permitan mejorar su administración y ejecución; sin embargo, ellos deben realizarse como parte de una cultura arbitral que, progresivamente, abandone la visión instrumental del arbitraje virtual y consolide la relación funcional entre Tecnología y Arbitraje (Arbitration Tech). Esta es parte de las tareas pendientes en el arbitraje peruano.


Referencias:

Haber, Stuart y W. Scott Stornetta (1991). “How To Time-Stamp a Digital Document”, Journal of Cryptology, n. 3.

Namén, David (2015). “Problemáticas del arbitraje virtual y algunas reflexiones a la luz del estatuto arbitral internacional colombiano”, Revist@ e-Mercatoria, vol. 14, n. 2.

Nakamoto, Satoshi (2008). “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System”. Disponible: https://bitcoin.org/bitcoin.pdf

Szabo, Nick (1996). “Smart Contracts: Building Blocks for Digital Markets”. Disponible: fon.hum.uva.nl/rob/Courses/InformationInSpeech/CDROM/Literature/LOTwinterschool2006/szabo.best.vwh.net/smart_contracts_2.html

Turing, Alan (1937). “On computable numbers, with an application to the Entscheidungsproblem”, Proceedings of the London Mathematical Society, vol. s2-42.

Veith, Christian, et. al. (2016). How Legal Technology Will Change the Business of Law, The Boston Consulting Group y Bucerius Law School.

Warren, Zach (2020), “The Future of Legal Tech Is About Transformation, Not Automation”, The American Lawyer, 15 de enero, Disponible: https://www.law.com/americanlawyer/2020/01/15/the-future-of-legal-tech-is-about-transformation-not-automation/

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Héctor Campos
Héctor Campos García es Profesor de Derecho Privado en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad de Lima. Cuenta con estudios en Legal Tech por la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE - Barcelona). Coordinador del Grupo de Investigación “El rol de los smart contracts en el sistema de transferencia de las titularidades” en el Centro de Investigación, Capacitación y Asesoría Jurídica (CICAJ-PUCP). Asociado del Área de Prevención y Solución de Conflictos (Litigios- Arbitraje) en Linares Abogados.

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