Covid-19: ¿Por qué no aumenta la cantidad de fallecidos si la cantidad de contagiados se incrementa exponencialmente?

Las estadísticas mundiales del avance del coronavirus muestran que mientras la cantidad de contagiados diarios viene aumentando exponencialmente, la cantidad de fallecidos se mantiene constante o aumenta muy ligeramente.

Las gráficas que se muestran indican que, en los últimos 50 días, la cantidad de nuevos contagios se ha venido incrementando a una velocidad promedio de 15% semanal (gráfico 1), mientras que la cantidad de nuevos fallecidos se mantiene casi constante (gráfico 2), lo que se traduce en una decreciente tasa de mortalidad diaria (gráfico 3).

¿Por qué se produce este particular comportamiento entre la cantidad de contagiados y de fallecidos? Después de seguir y revisar los principales eventos sobre el desarrollo de la enfermedad, se identifican algunos factores que pueden explicar esta tendencia: 

  • Gran aprendizaje acumulado desde los primeros días de la pandemia en que los médicos y las enfermeras decidían a tientas qué hacer para enfrentar al coronavirus, hasta la situación actual en la que se entiende mejor qué hacer para combatir la enfermedad, sin llegar todavía a la cura definitiva. Se sabe ahora que la hidroxicloroquina no es recomendable, que la dexametasona ayuda a prevenir la muerte en casos severos, que la posición decúbito ventral ayuda a reducir el estrés respiratorio, que la trombosis es una de las causas de muerte y es importante el uso de anticoagulantes, que los respiradores artificiales pueden ser tan beneficiosos como letales, entre otros conocimientos que se han ido acumulando a pulso, a base de prueba y error, a base de vida y muerte.
  • Los hospitales cuentan con más equipos médicos que hace dos meses. Se disponen de más respiradores artificiales, más camas UCI, y más equipos de protección personal. Sin embargo, de lo que no se dispone en suficiente cantidad es de oxígeno y, sobre todo, de balones de oxígeno que debieron preverse y prevenirse con tiempo y anticipación. Hemos visto en varias regiones del Perú la carrera y la urgencia por conseguir el oxígeno vital que podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.
  • Los nuevos contagiados son, en gran número, pacientes jóvenes que tienen mayor probabilidad de soportar y superar la enfermedad sin llegar a la muerte.
  • El aumento en la cantidad de pruebas que permite identificar con anticipación a las personas contagiadas y brindar un tratamiento oportuno en el periodo inicial de la enfermedad.
  • Retraso natural en el desarrollo de la curva de nuevos fallecidos respecto a la curva de contagiados. El tiempo entre el que una persona es identificada como contagiada y el anuncio del posible fallecimiento puede oscilar entre dos y cinco semanas.
  • Los países no están registrando todos los fallecimientos originados por Covid-19. En varios países se ha detectado que los registros corresponden en su gran mayoría a los fallecimientos en centros de salud. Sin embargo, muchos pacientes se tratan en sus propias casas y, al fallecer, no se informa (o no se quiere informar) del deceso.
  • Las casas de reposo, donde han muerto muchos ancianos, han modificado sus protocolos de limpieza y sanidad, y ahora son más cuidadosas en la atención que brindan a las personas de mayor edad.
  • Que el coronavirus se ha vuelto menos letal. Si bien esto no se ha comprobado, dentro de sus procesos de mutación los virus pueden adoptar formas más o menos agresivas, más o menos mortales. Esto todavía queda como una especulación.

Si bien el ratio de fatalidad del coronavirus se ha reducido, la cantidad de fallecimientos diarios se ha estancado y no muestra aún una tendencia clara de decrecimiento. Es más, si la cantidad de contagios sigue aumentando exponencialmente, la cantidad de fallecidos podría también comenzar a aumentar. Así pues, no podemos bajar la guardia ante un enemigo invisible que puede atacar en cualquier momento y por cualquier lado.

Esta tendencia mundial de reducción de la tasa de mortalidad del Covid-19 aún no se pone de manifiesto en el Perú donde la tasa se mantiene casi constante en 5% en las dos últimas semanas. Si bien es cierto que el frío del invierno complica y acentúa los procesos virales, se esperan que estas tendencias globales del comportamiento del Covid-19 comiencen a hacerse evidentes también en el Perú.

De nuestra parte no queda más que aprender a convivir con el coronavirus y hacerle frente aplicando las cuatro reglas básicas de sanidad: uso de mascarilla, distancia social, lavado de manos y enjuague bucal. Y, por supuesto, mucha paciencia, prudencia y sabiduría. Con estas armas el  coronavirus no nos puede ganar.


Fuente de los datos:  https://www.worldometers.info/coronavirus/#countries

El último dato corresponde al 7 de Julio de 2020.

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Antonio Morán Cárdenas
Antonio Morán es doctor en Ingeniería por la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, Japón, donde se desempeñó como catedrático e investigador científico en el Laboratorio de Robótica y Mecatrónica desarrollando proyectos de automatización para la industria automotriz japonesa. Asimismo, es profesor visitante en la Universidad Tecnológica de Ilmenau, Alemania, Universidad de Estocolmo, Suecia, y en Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, Japón. Sus campos de interés incluyen la robótica, la inteligencia artificial, y la economía y geo-política mundial.

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