Ciencias de la computación para abogados

“Todo el mundo en este país debería aprender a programar un ordenador… porque te enseña a pensar” –Steve Jobs

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de comenzar en el aprendizaje de un nuevo skill: la programación. Seguro se preguntarán, ¿por qué un abogado aprendería programación? Discutamos brevemente en las siguientes líneas.

Hace algunos años me tope con un artículo que se titulaba “si quieres ser jurista, aprende a programar”.  Básicamente, este artículo señalaba que los smart contracts serían los contratos del futuro y que la labor de los abogados se vería reducida, a menos que éstos adquieran habilidades que les permita adaptarse a los nuevos tiempos.

Por el 2017, me dedicaba a la consultoría legal a entidades financieras y algunas solicitaban informes legales sobre la naturaleza de los smart contracts, implicancias jurídicas y demás. En ese entonces, el término smart contract o contrato inteligente era completamente nuevo para mí. Durante mis seis años en la facultad de derecho jamás había escuchado un término similar[1]. De todas maneras, esto no fue impedimento para terminar el trabajo luego de horas de investigación en fuentes especializadas.

Estas experiencias me dejaron en claro que los modelos de negocios tradicionales estaban adoptando de manera cada vez más rápida diferentes tecnologías que conllevaban a que algún proceso o actividad sea realizado de manera más eficiente; y no solo como un apoyo instrumental imperceptible por el consumidor, sino como parte del valor en la oferta del producto o servicio.

Todo ello me permitió expandir mis horizontes dentro del conocimiento del derecho y del ejercicio de la abogacía. Aprendí sobre encriptación, blockchain, smart contracts, datos personales, etc. Sin embargo, mi mirada sobre estos temas siempre ha sido desde una óptica legal; con lo cual me pregunté más de una vez ¿debería subir al siguiente nivel y adentrarme más profundamente en el estudio del funcionamiento de la tecnología? En otras palabras, ¿aprender cómo funciona desde una óptica más de ingeniero o informático? Y, a lo mejor ¿aprender a programar?

Estoy seguro de que muchos jóvenes abogados y estudiantes de derecho se han hecho preguntas similares. Sin embargo, hay una gran diferencia entre aprender algo por curiosidad o gusto que aprenderlo por necesidad (ej. me permitiría dar una asesoría más completa a startups).

Ahora bien, no solo los negocios están tornándose más digitales, sino que la misma profesión legal también está evolucionando a lo digital. Además del surgimiento de compañías legaltech, hoy existen nuevos roles para los abogados[2]; ya no solo se puede trabajar de consultor legal o de litigante[3] luego de salir de las aulas.

En efecto, siguiendo a Richard Susskind[4], algunos de los nuevos roles que conllevarían a la necesidad de aprender skills técnicos serían los siguientes:

  • Legal Knowledge Engineer: Cuando los servicios jurídicos se estandaricen e informaticen, se requerirá un gran número de abogados con talento para organizar y modelar enormes cantidades de materiales y procesos jurídicos complejos. El derecho tendrá que ser analizado, destilado, y luego capturado como prácticas de trabajo estándar para ser incorporadas a los sistemas de computación.[5]
  • Legal Technologist: Ya no bastará con tener meros intérpretes que expliquen los asuntos tecnológicos a los abogados y los asuntos jurídicos a los tecnólogos. Necesitamos un nuevo grupo de tecnólogos jurídicos autosuficientes cuyo impacto en la sociedad moderna será profundo: sentarán las bases sobre las que se construye el servicio jurídico y los canales a través de los cuales los no abogados pueden acceder al derecho.[6]
  • Legal Data Scientist: Con la creciente importancia en el derecho del aprendizaje automático y el análisis predictivo, habrá una necesidad correspondiente de expertos en datos que dominen las herramientas y técnicas necesarias para captar, analizar y manipular grandes cantidades de información. Una sólida formación en matemáticas, programación o ciencias naturales será de gran ayuda en este caso.[7]

Como se aprecia, frente a estos nuevos roles, aprender sobre tecnología resultaría esencial para un mejor desempeño en el trabajo. Sin embargo, no siempre será así; por ejemplo, si te dedicas a la litigación en procesos penales.

Por eso, creo que, aunque actualmente pueda no ser una necesidad para muchos, las facultades de derecho deberían dar un espacio inicial a asignaturas electivas que profundicen en la enseñanza de temas vinculados a la tecnología. Desde tratamiento de datos personales hasta cursos de computational thinking.

Regresando a lo dicho en las primeras líneas, sea por hobby o porque quieres dar un giro a tu carrera de derecho, si quieres sacarte la duda de si la programación es para ti, recomiendo el curso que ofrece actualmente Elen Irazabal a través del siguiente enlace: https://lawlesscodelen.github.io/curso_computacion_juridico/

Elen, a quien tuvimos el agrado de entrevistar en The Crypto Legal, es una abogada con varios años dedicados a la data science. Dado que su perfil es legal, es más fácil para ella identificar aquellas preocupaciones e intereses que tienen los abogados que están buscando innovar por medio del aprendizaje de la programación.

Este curso introductorio de 8 horas resulta muy bueno para los abogados curiosos que tienen muchas dudas sobre si incursionar o no en la programación. El curso está dividido en parte teórica y práctica.

Definitivamente, una vez terminado este curso, tendrás mayores conocimientos sobre aspectos básicos de la computación y la programación en python. Sin embargo, creo yo que lo más importante es que vas a tener los elementos suficientes para tomar la decisión de profundizar en el conocimiento de la programación o buscar aprender otras habilidades que sumen valor a tu carrera profesional en derecho.

 

 


[1] Claro, es verdad que los smart contracts se popularizaron con Ethereum, que recién vio la luz en el 2015. Sin embargo, el concepto de smart contract fue desarrollado muchos años atrás por Nick Szabo.

[2] En el caso peruano, no he escuchado todavía ofertas laborales para estos puestos.

[3] Juez, notario, gerente legal, etc.

[4] Susskind, Richard. (2017). Tomorrow’s Lawyer: An Introduction to Your Future. Second Edition. Oxford

[5] La traducción es mía.

[6] La traducción es mía.

[7] La traducción es mía.

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Adolfo Morán
Adolfo es Fundador y Director Ejecutivo de Lawgic Tec, asociación sin fines de lucro dedicada a la investigación en temas de derecho y nuevas tecnologías. Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP); especializado en Derecho Financiero, FinTech, Protección al Consumidor Financiero, Smart Contracts, Blockchain y Crowdfunding. Investigador acreditado por la PUCP. Co-organizador de la comunidad de Ethereum de Lima, Perú. Correo electrónico: contacto@lawgictec.org

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