Ansiedad Post-Post

Sucede justo después de haber publicado un post en Facebook, una foto es Instagram, un nuevo tweet, etc. Justo luego de la publicación empezamos a pensar si ésta pudo ser ofensiva, poco halagadora, totalmente ridícula, fruto de un momento de impulsividad o si incluso aquello que posteamos como un chiste o comentario sarcástico puede ser tomado por nuestra “audiencia” como una representación independiente de nosotros mismos. La ansiedad post-post ocurre cuando lamentamos el exceso de participación en internet, señaló Wired. Sobre todo, ahora que hemos tomado conciencia de que “lo que pasa en internet, se queda en internet”.

¿Qué haces en esa situación?, ¿borras la publicación?, ¿no la borras porque asumes que todos esos miedos solo están en tu mente? Lo cierto es que, este escenario no es aislado, ocurre con mucha más frecuencia de lo que imaginamos. ¿intrascendente? Discutible.

Como era de esperarse, internet no ha dejado esta situación desatendida. Instagram, por ejemplo, puso a disposición la opción de “mejores amigos” para limitar la difusión de los contenidos que publicas y elegir a los contactos con los que decides compartir tus publicaciones. Pero si deseas que tu contenido quede publicado permanentemente, sin que pueda ser directamente vinculado a ti, siempre puedes tener una cuenta separada y privada. Este es el caso de muchas personas que eligen tener una cuenta secundaria que les ayuda a expresarse libremente sin que los contactos de su “cuenta principal” tengan idea de ello.

Por su lado, Mark Zuckerberg, promovió una “visión centrada en la privacidad” en la utilización de redes sociales como Instagram y Facebook. La mensajería privada y los grupos pequeños ha demostrado tener un crecimiento más rápido que otras redes sociales, precisamente porque muchas personas han vuelto al paradigma anterior y valoran más su intimidad, la confianza que les ofrece expresarse dentro de círculos cercanos donde las equivocaciones y la falta de “frases políticamente correctas” son perdonadas y donde el no tener registros permanentes de lo que comparten, definitivamente les ayuda a dormir mejor.

Muchos han llegado a necesitar una “desintoxicación digital”, que implicaba cerrar sus cuentas de redes sociales a fin de evitar todos los sentimientos de angustia y desazón que estas pueden generarles. Este es el caso de Bailey Richardson, uno de los trece empleados originales de Instagram, que decidió cerrar su cuenta a fin de poder separase de esa “droga que ya no droga más”.

No obstante, las redes sociales siguen siendo un componente vital para las personas, sobre todo en esta nueva sociedad de la información, donde las noticias circulan con mayor rapidez en redes sociales, que, mediante la radio o la televisión, de lo que se trata es de usarlas con cautela bajo un enfoque de protección de nuestra privacidad.

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Marilú Lazo
Bachiller en derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Cuenta con experiencia en asesoría corporativa, así como en materia de protección de datos personales y nuevas tecnologías.

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